Spotify suma y sigue

Ha pasado algo más de un año desde aquella entrada en la que os mostraba mis pros y mis contras sobre el uso de Spotify [aunque el tráfico de Boomerang Blog Bazar es muy modesto, ha sido uno de los post más visitados]. Muchas cosas han cambiado en Spotify desde entonces. Vamos a hacer balance y repasar las principales brevemente. Aunque bien mirado, lo importante que son las canciones siguen ahí, esperando a que las incluyas en tus listas y las escuches; en eso no ha habido ningún cambio; el reproductor es el mismo y funciona igual que antes. Y siguen faltando, desgraciadamente, un montón de canciones imprescindibles de la historia de La Música y de la banda sonora de nuestras vidas.

MI EXPERIENCIA SPOTIFY

Mis listas de canciones han crecido en número y en contenido, las carpetas que las contienen están mejor organizadas para su disfrute, han aumentado mis contactos, …, pero la principal novedad de uso con Spotify es que me he hecho ‘cliente unlimited’. Me cobran 4,99€ todos los meses desde el ultimátum que nos pilló de sorpresa en abril de este año. Si no pagas, la escucha se limita a 10 horas mensuales (a partir del sexto mes del alta de la cuenta). Y yo soy de los que consume bastante más. Después de buscar alternativas gratuitas, de reflexionar largo y tendido, comprendí que prefería quedarme con Spotify. Me había acostumbrado a su uso sencillo, al potente buscador que utilizo para consultar su enorme base de datos, a escuchar un tema o un disco en cuanto se me enciende la bombilla, a disfrutar de las listas con canciones de alguno de mis contactos o de las que yo mismo he preparado. Me costó decidirme, pero lo cierto es que no me arrepiento. La relación entre la calidad del servicio y el precio me parece muy razonable, se puede decir que regalada, siempre y cuando le saques provecho y rendimiento, claro. Además, sin publicidad, la experiencia ha mejorado aún más, si cabe. Así que he seguido rescatando temas del olvido, descubriendo nuevas fronteras del pasado que permanecían sin conquistar y novedades recién saliditas del horno, todo ello sin anuncios en pantalla o entre canciones.

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CAMBIOS EN EL PROGRAMA – FACEBOOK

El cambio más importante que ha sufrido Spotify tiene relación con Facebook, con su vertiente como red social:

Hace un par de años que se pueden compartir enlaces a canciones o listas (click con el botón derecho ratón -> ‘Compartir en…’). Sí, pero además, recientemente, se ha integrado la autopublicación en tu perfil de Facebook. De esta manera, cada canción que escuchas se muestra en el muro de tus amistades y pueden comentarla, o pincharla y escucharla; y viceversa (puedes desactivar esta opción si seleccionas ‘sesión privada’ en el menú Archivo).

Las ventajas e inconvenientes tienen una clara relación con tu afán exhibicionista, con tu privacidad y con la de tus contactos. Seguro que te gusta saber qué escuchan tus amistades en todo momento (el gen del cotilleo y el de la curiosidad). Lo puedes utilizar para conocer mejor los gustos de esas personas; o para que te den ideas sobre qué escuchar. Pero, en cambio, es posible que receles de que todo el mundo sepa qué escuchas; siempre hay gustos inconfesables que no nos gusta airear. Sin embargo, también hay gustos confesables de los que nos enorgullecemos y que nos gusta mostrar. No seas tímido, comparte y muéstrate tal y como eres.

NOVEDADES QUE SE INTEGRARÁN EN BREVE

Llevan algunos días anunciando un nuevo recurso para Spotify, una sección de aplicaciones externas (Apps) que serán capaces de darle valor añadido o completar carencias. De momento no lo han integrado a la versión definitiva, está en pruebas y puedes descargarte una versión experimental (así la llaman ellos) o versión beta. Además de las Apps, que seguramente comentaremos en próximas entregas en este blog, aparecen nuevas pantallas para recursos ya existentes (la de novedades y la de amigos). Spotify trata de buscar un costado por el que crecer y ha optado por ingredientes creados por otros para integrar en el programa.

REPROCHES

Lo más decepcionante de Spotify durante este último año no fue que “nos obligara” a pagar por su servicio. No. Lo peor, para mí, fue que Spotify fuera uno de los medios de comunicación colaboradores con la visita del Papa a España. No fue un patrocinio, sólo una colaboración, materializada en un espacio publicitario “cedido” al cristianismo y su parafernalia. Pero tampoco me hubiera hecho ninguna gracia que colaborara con un congreso mundial sobre satanismo, islamismo o cualquier otra doctrina o fanatismo. Hubiera sido mucho mejor si el apoyo hubiera sido a un evento sobre alpinismo, atletismo o que tratara de erradicar el analfabetismo. Así que ruego a aquéllos que toman decisiones en Spotify que, la próxima vez, piensen a qué público quieren fidelizar, porque, tomar partido por un determinado signo político o religioso, puede provocar que el resto de suscriptores, los no afines, se molesten o simplemente se den de baja.

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