El Quiz de los guitarristas (de Max Dalton) ¿te atreves?

Coincidiendo con la vuelta al cole y siguiendo un patrón, mezcla de aquellas dos entradas de este blog, la de La Pirámide del Ecosistema Humano y la del Photo-Morphing de estrellas de cine, aquí tenéis un nuevo post, el del regreso, con la Música como pretexto y con algunos de los más famosos héroes de la guitarra de todos los tiempos, a través de una fantástica infografía/ilustración de Max Dalton.

Os invito a que tratéis de reconocer a cada uno de los personajes que aparecen, como si se tratara de un “Quiz de los guitarristas”.

Si queréis comprobar que habéis acertado o, simplemente, no tenéis ni idea, encontraréis en el número que hay debajo de cada uno de ellos, un enlace que os llevará al artículo biográfico correspondiente de la Wikipedia, para que os instruyáis un poco.

…. 1 ……….. 2 ……….. 3 ………. 4 ………. 5 ………. 6 ………. 7 ..

8 ……….. 9 ……… 10 ……… 11 ……… 12 ……… 13 …….. 14 ..

.. 15 ……… 16 ………. 17 …….. 18 ……… 19 ……. 20 ……… 21 ..

.. 22 …….. 23 …….. 24 …….. 25 ……… 26 ……… 27 …….. 28 ..

.. 29 …….. 30 ……… 31 ……… 32 …….. 33 …….. 34 …….. 35 ..

Y aquí tienes el magnífico póster/ilustración, original y completo,
con todos los nombres.

(pincha en él para verlo en grande)

Sí, ya sé, echáis en falta a unos cuantos imprescindibles. Pero, como en toda recopilación que se precie, nunca puede llover a gusto de todos.

Particularmente, yo hubiera incluído también a Alvin Lee, B. B. King, Vivian Campbell, Andy Summers, Joe Satriani, Billy Gibbons, Rory Gallagher, Zakk Wylde, Steve Vai, Robby Krieger, Joe Bonamassa, Tom Scholz, Robert Fripp, John Fogerty, Steve Howe, Johnny Winter, Michael Schenker, Gary Moore, Dave Murray, John Petrucci, Ted Nugent, Mick Taylor, Peter Frampton, … , entre otros. Si te parecen pocos, también en la Wikipedia, los tienes a casi todos en el Anexo: Guitarristas Líderes.

Se lo podemos comentar al autor, a Max Dalton, a ver si se anima y prepara una segunda parte.

Si queréis añadir alguno más, tenéis los comentarios a vuestra disposición. No os cortéis.
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Cobardías, deserciones y otros milagros (3)

De nuevo volvemos a encontrarnos con 2 canciones sin estribillo:

En esta entrega sobre cobardes y desertores vamos con una canción original de 1954. Y también con una de sus versiones, publicada en 1983, que incorpora cambios realmente significativos; de hecho, ni la música ni la letra de ambas canciones se parecen, sólo guardan ciertas similitudes. Eso sí, las dos se desarrollan en formato carta, dirigidas al máximo mandatario francés, el Presidente de la República, puesto que ambos autores son también franceses.

La letra de la canción original fue escrita por Boris Vian. En aquel momento, la opinión pública estaba muy sensibilizada en contra de tanta guerra (la 2ª guerra mundial, la guerra de Indochina que Francia estaba a punto de perder, la guerra de Argelia que estaba a punto de empezar), lo que hizo que la canción tuviera mucha aceptación. Su audaz mensaje no impide un correctísimo y respetuoso tratamiento hacia su destinatario, el presidente de la República Francesa, René Coty en aquellos momentos. Pero para el mundo del año 1954 fue una auténtica provocación, una osadía que enseguida fue censurada en toda Francia hasta 1962, hasta que terminó la guerra de Argelia. Son famosos los escritos que se cruzaron Paul Faber, el instigador de su censura, y nuestro autor.

– El original –

Le déserteur – Boris Vian

LE DÉSERTEUR
Monsieur le Président,
je vous fais une lettre
que vous lirez peut-être
si vous avez le temps.
Je viens de recevoir
mes papiers militaires
pour partir à la guerre
avant mercredi soir.
Monsieur le Président,
je ne veux pas la faire,
je ne suis pas sur terre
pour tuer des pauvres gens.
C’est pas pour vous fâcher,
il faut que je vous dise,
ma décision est prise,
je m’en vais déserter.
Depuis que je suis né
j’ai vu mourir mon père,
j’ai vu partir mes frères
et pleurer mes enfants.
Ma mère a tant souffert
Qu’elle est dedans sa tombe
et se moque des bombes
et se moque des vers.
Quand j’étais prisonnier
on m’a volé ma femme,
on m’a volé mon âme
et tout mon cher passé.
Demain de bon matin
je fermerai ma porte
au nez des années mortes,
j’irai sur les chemins.
Je mendierai ma vie
sur les routes de France,
de Bretagne en Provence,
et je dirai aux gens:
Refusez d’obéir,
refusez de la faire,
n’allez pas à la guerre,
refusez de partir.
S’il faut donner son sang
allez donner le vôtre,
vous êtes bon apôtre,
Monsieur le Président.
Si vous me poursuivez,
prévenez vos gendarmes
que je n’aurai pas d’armes
et qu’ils pourront tirer.
EL DESERTOR
Señor Presidente,
le escribo una carta
que tal vez lea
si tiene tiempo.
Acabo de recibir
mis papeles militares
para partir a la guerra
antes del miércoles por la noche.
Señor Presidente,
no la quiero hacer,
no estoy en este mundo
para matar a pobres gentes.
No es para enfadarle,
tengo que confesarle
que mi decisión está tomada,
voy a desertar.
Desde que nací
vi morir a mi padre,
vi partir a mis hermanos
y llorar a mis niños.
Mi madre sufrió tanto
que está en su tumba
y se burla de las bombas
y se burla de las lombrices.
Cuando estaba prisionero
me robaron a mi mujer,
me robaron mi alma
y todo mi querido pasado.
Mañana muy temprano
cerraré mi puerta
en las narices de los años perdidos,
iré por los caminos.
Mendigaré mi vida
por las carreteras de Francia,
desde la Bretagne a la Provence,
y le diré a la gente:
Negaros a obedecer,
negaros a hacerla,
no vayáis a la guerra,
negaros a partir.
Si hay que donar sangre
vaya a dar la suya,
usted que tanto predica,
Señor Presidente.
Si manda que me persigan,
prevenga a sus guardias
que no tendré armas
y que podrán disparar.

Esta canción es un himno, un estandarte reconocido del anti-militarismo a nivel internacional.

Tal y como aseguran aquí y aquí, la última estrofa de la canción era originalmente así:

Si vous me poursuivez,
prévenez vos gendarmes
que j’emporte des armes

et que je sais tirer
Si manda que me persigan,
prevenga a sus guardias
que llevo conmigo armas

y que sé disparar

El autor modificó los dos últimos versos para evitar que el mensaje fuera demasiado “insurrecto”, cambiándolos por unos con semblante más pacifista, un final que siguiera la línea del resto de la canción (¿o también fue la censura?). De todas formas, algunas de las versiones que se publicaron después, como ésta de Marc Robine, prefirieron este segundo final, con tintes más contestatarios.

Hubo más cambios exigidos para que se levantara la censura, con el fin de suavizar el mensaje, y que, con el paso de los años, han quedado como anécdotas. La versión aquí transcrita es considerada la definitiva.

– La versión –

Como ya os advertí al principio, la música y la letra de la original tienen poco que ver con ésta, a pesar de lo cual, es innegable que esta versión se ha basado en la canción de Boris Vian. No es tan cruda como la original, se trata de un alegato en contra del servicio militar obligatorio y contra las guerras en general. Pero tiene otros valores … reseñables.

Si la original era respetuosa y correcta, en ésta se tutea al presidente diciéndole las cosas a la cara, sin tapujos, se le trata como a un igual, sin guardar las formas. Pero de buen rollo, de forma desenfada, pasota, desafiante y descarada, con un lenguaje entre coloquial y barriobajero, como se supone que hablaban entre sí los jóvenes de aquel tiempo (en realidad, los jóvenes de cualquier tiempo), un lenguaje lleno de expresiones y giros con segundas lecturas e intenciones. El autor, Renaud Séchan, es un reputado artista francés que, a través de su obra, ha criticado el modelo de sociedad occidental en numerosas ocasiones, utilizando, a menudo, una jerga a medio camino entre lo divertido y lo intencionadamente chabacano.

El entonces presidente de la República Francesa, a quien iba dirigida la carta, era François Miterrand.

DéserteurRenaud

LE DÉSERTEUR
Monsieur le président,
je vous fais une bafouille
que vous lirez sûrement
si vous avez des couilles.
Je viens de recevoir
un coup d’fil de mes vieux
pour m’prévenir qu’les gendarmes
s’étaient pointés chez eux
J’ose pas imaginer
c’que leur a dit mon père
lui, les flics, les curés
et pis les militaires
les a vraiment dans l’nez,
p’t-être encore plus que moi,
dès qu’il peut en bouffer
l’vieil anar’ y s’gêne pas
l’vieil anar’ y s’gêne pas.
Alors y parait qu’on m’cherche,
qu’la France a besoin d’moi,
c’est con, j’suis en Ardèche,
y fait beau, tu crois pas.
j’suis là avec des potes,
des écolos marrants,
on a une vieille bicoque,
on la retappe tranquillement.
On fait pousser des chèvres,
on fabrique des bijoux,
on peut pas dire qu’on s’crève,
l’travail, c’est pas pour nous.
On a des plantations
pas énormes, trois hectares,
d’une herbe qui rend
moins con.
Non, c’est pas du Ricard.
Non, c’est pas du Ricard.
Monsieur le président,
je suis un déserteur
de ton armée de glands
de ton troupeau d’branleurs.
Ils auront pas ma peau,
toucheront pas à mes cheveux,
j’saluerai pas l’drapeau,
j’marcherai pas comme les boeufs.
J’irai pas en Allemagne
faire le con pendant douze mois
dans une caserne infame
avec des plus cons qu’moi.
J’aime pas recevoir des ordres,
j’aime pas me lever tôt,
j’aime pas étrangler le borgne,
plus souvent qu’il ne faut,
plus souvent qu’il ne faut.
Puis surtout c’qui m’déplait
c’est que j’aime pas la guerre
et qui c’est qui la fait
ben c’est les militaires.
Ils sont nuls, ils sont moches
et pis ils sont teigneux,
maintenant j’vais t’dire pourquoi
j’veux jamais être comme eux.
Quand les Russes, les Ricains
Feront péter la planete
moi, j’aurais l’air malin
avec ma bicyclette,
mon pantalon trop court,
mon fusil, mon calot,
ma ration d’topinambour,
et ma ligne iMaginot,
et ma ligne imaginot
Alors me gonfle pas
Ni moi, ni tous mes potes
Je serai jamais soldat
J’aime pas les bruits de bottes.
T’as plus qu’a pas t’en faire
Et construire tranquillos
Tes centrales nucléaire
Tes sous-marins craignos
Mais va pas t’imaginer
monsieur le président
que j’suis manipulé
par les rouges ou les blancs,
je n’suis qu’un militant
du parti des oiseaux,
des baleines, des enfants,
de la terre et de l’eau,
de la terre et de l’eau.
Monsieur le président,
pour finir ma bafouille,
j’voulais t’dire simplement
ce soir on fait des nouilles
a la ferme c’est l’panard,
si tu veux, viens bouffer
on fumera un pétard
et on pourra causer,
on fumera un pétard
et on pourra causer.
EL DESERTOR
Señor presidente,
le escribo una misiva
que seguramente leerá
si tiene usted pelotas.
Acabo de recibir
una llamada de mis viejos
para prevenirme que los guardias
se habían presentado en su casa.
No me atrevo a imaginar
lo que les habrá dicho mi padre
a él, que los policías, los curas
y además los militares
le resultan insoportables,
seguramente más que a mí,
desde que puede pasar de ellos
el viejo anarquista ni se molesta,
el viejo anarquista ni se molesta.
Así que parece que se me busca,
que Francia me necesita,
qué putada, estoy en Ardèche,
hace buen tiempo, aunque no lo creas.
estoy aquí con los colegas,
ecologistas divertidos,
tenemos una vieja choza,
la vamos rehabilitando tranquilamente.
Criamos cabras,
fabricamos joyas,
se puede decir que no nos agotamos,
el trabajo no está hecho para nosotros.
Tenemos plantaciones
no demasiado enormes, tres hectáreas,
de una hierba que te vuelve
menos gilipollas.
No, no es Ricard.
No, no es Ricard.
Señor presidente,
soy un desertor
de tu ejército de capullos
de tu manada de pajilleros.
No conseguirán mi piel,
no tocarán mis pelos,
no saludaré la bandera,
no desfilaré como ganado.
No iré a Alemania
para hacer el gilipollas doce meses
en un cuartel infame
con otros más gilipollas que yo.
No me gusta recibir órdenes,
no me gusta levantarme temprano,
no me gusta hacerme pajas,
más a menudo de lo necesario,
más a menudo de lo necesario.
Y sobre todo, lo que más me desagrada
es que no me gusta la guerra
y aquellos que la hacen
pues son los militares.
Son nulos, son feos
y además son tiñosos,
ahora voy a decirte por qué
no quiero ser nunca como ellos.
Cuando los rusos, los yankis
Hagan explotar el planeta
yo, tendría pinta de idiota
con mi bicicleta,
mi pantalón demasiado corto,
mi fusil, mi gorra,
mi ración de patacas,
y mi Línea iMaginot,
y mi línea imaginot
Así que no me chinches
ni a mí, ni a mis colegas
no seré nunca soldado
no me gusta el ruido de las botas.
Ya no tienes nada de qué preocuparte
y (podrás) construir tranquilamente
tus centrales nucleares
tus submarinos de mala muerte.
Pero no vayas a imaginarte
señor presidente
que estoy siendo manipulado
por los rojos o los blancos,
no soy más que un militante
del partido de las aves,
de las ballenas, de los niños,
de la tierra y del agua,
de la tierra y del agua.
Señor presidente,
para terminar mi epístola,
me gustaría decirte simplemente que
esta noche haremos fideos,
en la granja, eso es un manjar,
si te apetece, ven a zampar
fumaremos un petardo
y podremos charlar,
fumaremos un petardo
y podremos charlar.

Cuando me propuse incorporar esta 2ª canción, su letra y su traducción a esta entrada, me encontré con que no había en La Red otras traducciones del francés al castellano de las que partir; por eso, y debido a la dificultad que ha supuesto descifrar la multitud de expresiones con sentido figurado o dobles sentidos que contiene, es muy probable que contenga algunos errores puntuales, que os invito a que me corrijáis en los comentarios.

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Prendí hogueras (con buenos Troncos) que no supe mantener.

Siempre he admirado las canciones sin estribillo. No abundan. En mi anterior entrada, y en alguna otra, con otros pretextos, también aparecían otras sin él, de las que no dejan indiferente. Una letra sin estribillo es difícil de tejer.

Tan lejos los recuerdos de días felices y extraños…
Con nostalgia y con nocturnidad, me he atrevido a recordar y publicar esta entrada, sin otro pretexto que el de hablar de una canción especial y de algunos de los recuerdos que me trae. El disco en el que aparecía, a finales de la década de los ochenta, fue un desengaño, una decepción. Después de Enemigos de lo Ajeno y Nuevas Mezclas, dos auténticos diamantes, se editaba Como la cabeza al sombrero, al que recibimos con expectación. La sensación que me produjo y el ambiente que me sugerían sus canciones eran de melancolía, de las que, si te pillan deprimido, te hunden más. Los temas me parecieron más flojos que otros anteriores y, el LP en general, no logró transmitirme, no hubo conexión.

Afortunadamente, por aquel entonces frecuentaba un antro de culto, pata negra, un meeting point maldito (mal visto), que rebosaba buena música y en el que forjé grandes amistades. El listón estaba muy alto y las alternativas a esta novedad discográfica eran, en calidad, iguales o superiores. De hecho, atravesaba por un momento de contínuos descubrimientos de grandes discos de la historia del Rock. Muchos de los que íbamos por allí a menudo, aportábamos LPs, vinilos todavía, para nuestro disfrute, el de nuestros contertulios y el de la mayoría de los clientes del pub. Con lo cual, en vez de deprimirme, lo que hice fue despreciar lo nuevo de El último de la fila y centrarme en otros registros. Mientras tanto, algunos de mis allegados/as sólo pensaban en Lito Manuel y Sara, a la vez que rezaban al Dios de la Lluvia.

Pasado un tiempo, el joven que regentaba aquel adorable tugurio, que era mi segunda casa (¿o era la primera?), como permanecía allí aún más horas que yo, había tenido tiempo de escuchar y reescuchar más detenidamente el disco que nos ocupa. Y así, un día (o mejor dicho, una noche) después de cerrar, cuando estábamos en confianza el puñado de siempre, me pidió que escuchara con atención este tema, que a él le parecía el mejor del disco. Y yo, descreído, que ya lo había sentenciado, me burlé.

Lo escuchamos varias veces… y tuve que darle la razón (como casi siempre). Su magnética letra, sus guitarras, sus arreglos, su ausencia de estribillo, … Desde esa fecha tengo claro que es una de mis canciones favoritas del grupo de Manolo García y Quimi Portet. Una de mis 3 ó 4 preferidas, que de El último de la fila tengo muchas.

El último de la fila
Ya no danzo al son de los tambores

Como barca en la mar
que encendida en brea
muge y zozobra,

me enciendo así yo
con tu recuerdo,
con tu mención.

Se me altera el pulso,
la sangre,
como a un niño ladrón;

y mi débil engranaje
golpetea azorado
en completa confusión.

Ves que a tu paso ardan candiles,
inflama el aire
la yesca que es tu sola presencia.

Si tan sólo al pensar
que él encontrará
morada entre tus pies,

tiemblo de ira y de celos,
que no se alterará
mi condición

al saberte al alcance de sus besos bandoleros,
prendí hogueras que no supe mantener.
Ya no danzo loco al son de los tambores,

porque al fin,
porque al fin te consiguió
él, que tiene un corazón
tan guerrero como cruel,
tan infiel.

Que se desencajen las baldosas a mi paso,
que se abran simas.
Que se desplomen las paredes
sobre mí, que en tu regazo supliqué.

Como barca en la mar
que ha roto el timón
y al pairo va;

como barca en la mar
yo ardo por ti
custodio que fuí.

Que no piense que aún tiene tu favor por dar tesoros,
que más tarde no podrá recuperar.
Porque el admitirlos son maneras tuyas

de confiar,
confundir y confiar
para golpear después
de confiar.

Confundir y confiar
para golpear después.
Confiar.

Y para demostraros que tengo muchas favoritas de El último de la fila, os dejo una carátula, la de una recopilación que confeccioné unos años más tarde, en el año 2001, para disfrutar de sus mejores canciones, y con el pretexto de estrenar una impresora de chorro de tinta, tecnología puntera (al menos para mí) de aquellos momentos.

Como este genial grupo no se encuentra disponible en Spotify, tiemblo de ira y de celos por no haber podido trasladar a una de mis listas esa recopilación. Así que, de vez en cuando, escucho aquel CD doble (de los poquitos que sigo usando) para impregnarme bien de su música y de aquellos recuerdos de días felices y extraños…

¡Ah! y el título de esta entrada es la frase que, hasta que no busqué ayer la letra en Internet para repasarla y transcribirla, no había conseguido saber lo que realmente decía. Yo vivía engañado pensando que era “premios de los que no supe mantener”🙂 No le encontraba yo mucho sentido, pero las letras de estos señores, además de profundas, eran un pelín retorcidas, y con apelar a la licencia poética…

Para mi amigo Quilo,
el joven que entonces regentaba aquella madriguera de
humos y músicas llamada el ‘Troncos
y que hoy me sigue chivando buenas canciones😉

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Cobardías, deserciones y otros milagros (2)

En 1968, un joven cantautor ganó el Festival del Atlántico, celebrado en Tenerife, con una canción sin estribillo que huele a aldea asturiana, a guerra civil, a ilusiones truncadas, a tristeza, a injusticia, a soledad:

Vivo en mi pueblo pequeño
la fe, la alegría, la paz del hogar;
hay una niña morena
que tras el trabajo me llena de paz;
hay una ermita en el monte
que todas las tardes escucho cantar
y aquel arroyo tan claro
que riega los campos que son nuestro pan.

Era la tarde un suspiro
y aquellos soldados llegaron acá.
“Quietos los niños y viejos,
la gente más joven tendrá que luchar”.
Tiembla el fusil en mi mano,
cerrando los ojos disparo al azar,
bala perdida que mata
cualquier inocente con ansia de paz.

¿Por quién lucho yo
si en mi corta vida no existe el rencor?
¿Por quién lucho yo
que vivo la vida con fe, con amor?
Juan debes de callar,
esto es una guerra, no lo has de olvidar
Juan trata de olvidar
aquella muchacha, la paz del hogar.

Llegan los años de cárcel,
yo soy un cobarde, no quiero matar.
Dicen que nuestros soldados
ganaron la guerra, renace la paz.
Vuelvo a mi pueblo pequeño
la gente sonríe y murmura al pasar:
“Mira aquel joven cobarde
que vuelve la espalda en vez de luchar”.

Dejo con pena las cosas
que fui levantando y solo, sin más,
vivo aquí arriba en el monte
soñando que un día pueda regresar.

El cobarde – Víctor Manuel

(versión del LP de 1981 “Ay Amor”)

Cuentan las crónicas que Víctor Manuel, efectivamente, ganó con esta canción el Festival del Atlántico de 1968 en primera instancia. Pero el gobernador civil de las Islas Canarias la censuró por antimilitarista, VM estuvo unos días detenido, se celebró una nueva votación y dieron el premio a otra canción. El eco de este hecho hizo que empezara a ser conocido en toda España. Poco después, la volvió a interpretar en directo en un programa musical de TVE, Ritmo 70, en el que Pilar Miró era realizadora y José Mª Íñigo, uno de los presentadores. El resultado fue que Miró fue destituída, no dirigió ningún programa en TVE durante varios años; y Víctor fue vetado y se pasó un lustro sin aparecer en televisión. El contenido ideológico de algunas de sus siguientes canciones seguiría chocando una y otra vez con la censura de la dictadura franquista.

Censorship (Censura) – Erik Drooker

Según admitió en varias entrevistas, para componer la canción de “El cobarde” se inspiró en un reportaje de la incombustible Oriana Fallaci sobre la guerra de Vietnam. Uno de los soldados entrevistados por la periodista italiana confesó: ‘¿Que, por qué lucho yo? ¿Cómo quiere que se lo diga, si yo no odio a nadie?‘.

Esta canción fue una de las primeras que aprendí a tocar con la guitarra, hace 30 años.
Aquí tienes sus acordes: Link

Ésta es la entrada de una serie que Boomerang Blog Bazar dedica a cobardes y desertores. Si quieres ver el resto, pincha aquí.

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Cobardías, deserciones y otros milagros (1)

Eran tiempos de servicio militar obligatorio.

Pero algunos valientes se negaban a cumplirlo.

Crack, un grupo asturiano de Rock Progresivo (o Sinfónico), sacan en 1979 con Chapa Discos su primer y único LP. Y con este tema, que aparece en él, pusieron su grano de arena para que, años más tarde, la mili dejara de ser un trámite forzoso en las vidas de los varones españoles.

Cobarde o desertor – Crack

(Del LP de 1979 “Si todo hiciera crack”)

Traga saliva amigo,
sabías que este día iba a llegar.
Mas no por esperado es menos triste,
tan sólo más absurdo.

El vuelo en este avión se me hace largo,
tratando de no pensar que pasará.
Mi vida en dos minutos ha cambiado
y todo queda atrás, todo queda atrás.

Deja esas ideas que ahora tienes de escapar,
todos han pasado lo que tú vas a pasar.
Si no hay problemas cada sábado vendrás
a casa.

Volverás más serio, hecho un hombre de verdad,
todas tus locuras en un año acabarán.
Luego te colocas, puedes formar un hogar
como éste.

Yo, que nunca entendí de guerras,
que vivo sólo en mi nube sin luchar.
Me encuentro con que al fin,
me ha llegado la hora del deber.
¿Pero qué deber? Si no hay deber,
si nada debo a nadie más que a mí.

Que sólo sé que estoy vivo
y que la vida no lo es sin libertad.
Cobarde o desertor,
el nombre que me den me será igual,
qué más da.

Estaré muy solo ¿Por qué?
“Tú te lo has buscado, paga por ello, eres muy pavo”
¿Qué pasará ahora? No sé.
“Si no lo hubieses hecho, nada tendrías que temer,
te está muy bien, te está muy bien,
te está muy bien, te está bien”

La letra de esta canción sin estribillo parece la reflexión en primera persona de un joven que acaba de embarcarse en un avión. Se niega a cumplir el servicio militar, por tanto, huye de una policia militar que, si no, lo detendrá por prófugo y desertor.

La consecuencia de una decisión así en 1979, puesto que aún no estaba regulada la objeción de conciencia en España, era pena de cárcel; por lo tanto, su huída en la canción es probablemente a un país extranjero.

A destacar, en cursiva, la evocación de los consejos de unos padres preocupados por su hijo, que le aconsejan que haga un “pequeño” sacrificio de un año (duración del servicio militar en aquel entonces) para evitar un futuro incierto, bastante negro en realidad.

La actitud conformista y conservadora que la canción da de esos padres pone de relieve las diferencias entre dos generaciones: una que ha tenido que vivir sumisa demasiado tiempo, que prefiere pasar desapercibida y no buscar problemas; y otra que requiere cambios sociales para poder desarrollar su vida libremente, sin imposiciones ni coacciones, puesto que desea saborear esa recién estrenada democracia.

En aquellos tiempos ya había numerosos casos de desobediencia civil al servicio militar, lo que provocó que, en pocos años, se normalizara la objeción de conciencia y se crearan destinos para cumplir la Prestación Social Sustitutoria (PSS).

El movimiento insumiso y sus reivindicaciones, las débiles estructuras de la PSS desbordadas de objetores y la imagen deteriorada de un ejército caduco, fueron las causas más importantes de que en enero de 2002 el servicio militar pasara a ser voluntario y desapareciera la PSS.

El tema es serio, sin duda, pero, ¿y si aprovechamos la visión irreverente, mordaz y ridiculizadora de Ivá para esbozar una sonrisa? Po fale.

(Corto animado de El Jueves, serie Puta Mili)

¿has leído Historias de la Puta Mili?

Ésta es la entrada de una serie que Boomerang Blog Bazar dedica a cobardes y desertores. Si quieres ver el resto, pincha aquí.

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